Por Ps. Katherine Cano — ReconoSERte Centro de Salud Mental
Cuando perdemos a alguien o algo importante, una de las cosas que más confunde es la presión —propia y ajena— por hacer el duelo "bien". Como si existiera una secuencia ordenada de etapas que hay que cumplir y un plazo después del cual ya deberíamos estar "superándolo".
La realidad clínica es distinta: el duelo no es lineal ni igual para todos. Las famosas etapas (negación, ira, negociación, depresión, aceptación) fueron descritas originalmente para personas enfrentando su propia muerte, y no son una receta que todos atravesemos en orden.
El duelo es más como olas
Lejos de avanzar en línea recta, el duelo viene en oleadas. Hay días mejores y, de pronto, una canción, un olor o una fecha traen todo de vuelta. Eso no es retroceder. Es cómo funciona el proceso.
También es importante saber que se puede hacer duelo por muchas pérdidas, no solo por una muerte: una separación, un trabajo, la salud, un proyecto de vida, una etapa que terminó.
Lo que suele aparecer
- Tristeza profunda, pero también rabia, culpa o alivio (y la culpa por sentir alivio)
- Síntomas físicos: cansancio, falta de apetito, alteraciones del sueño
- Dificultad para concentrarse
- Sensación de irrealidad ("no puedo creer que pasó")
- Necesidad de hablar del tema… o de no hablarlo
Todas estas respuestas pueden ser parte de un duelo normal.
Cómo acompañar tu propio proceso
1. Date permiso para sentir
No hay emociones correctas ni incorrectas en el duelo. Reprimir lo que sientes solo lo posterga.
2. Respeta tu ritmo
No existe un tiempo "normal". Desconfía de quien te apura o de la voz interna que te exige estar bien.
3. Sostén lo básico
Comer, dormir, hidratarte, moverte un poco. Cuando el dolor consume energía, lo concreto es un ancla.
4. Apóyate en rituales
Los ritos —un velorio, una carta, un lugar al que volver, encender una vela— ayudan a darle forma a lo que no tiene palabras. En nuestra cultura, los rituales de despedida cumplen un rol valioso.
5. Habla cuando puedas
Compartir con personas de confianza alivia. Y si no quieres hablar, también está bien comunicarlo.
6. Mantén el vínculo de otra manera
Sanar no es olvidar. Muchas personas encuentran consuelo en recordar, agradecer y conservar de algún modo lo que ese vínculo les dejó.
Cuándo el duelo necesita apoyo profesional
Hablamos de un duelo complicado cuando, pasado un tiempo prolongado, el dolor sigue tan intenso que impide retomar la vida: aislamiento total, incapacidad de funcionar, culpa abrumadora, o pensamientos de no querer seguir viviendo.
Si aparecen ideas de hacerte daño, busca ayuda de inmediato. En Chile puedes llamar a Salud Responde 600 360 7777, disponible las 24 horas.
En ReconoSERte acompañamos el duelo con respeto
No venimos a apurarte ni a decirte cómo deberías sentirte. Venimos a acompañarte mientras transitas la pérdida a tu propio ritmo. Si lo necesitas, estamos aquí.
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